OPINION: Oferta y demanda en tiempo de crisis

EL AUTOR es administrador financiero. Reside en Santo Domingo.

Entendidos en materia económica hablan con regularidad sobre la ley de la oferta  y la demanda en el mercado, el cual no es un lugar sino un mecanismo por medio del cual se intercambian bienes en la economía.

Ocurre que los compradores buscan a los vendedores, que los vendedores busquen a los compradores que ambos se encuentren en cierto  lugar o puede ser que nunca se vean (telemarketing o comercio electrónico). De cualquier forma es un mecanismo en el mercado.

Bienes para  los que no hay demanda no pueden ser vendidos, aunque se produzcan eficientemente. Si hay muchos compradores y no hay oferta, tampoco habrá mercado.

Como dicen los economistas, la demanda  es la cantidad de un bien  que están dispuestos a adquirir los consumidores a un precio determinado. Esto significa que a diferentes precios, los consumidores estarán dispuestos a comprar una cantidad diferente del bien. A mayor precio, los consumidores compraran menos bienes.

Por su parte, la oferta es la cantidad de un bien que están dispuestos a vender los  productores a  un  precio determinado. Al igual que la demanda, a diferentes precios se ofrecerán diferentes cantidades del bien.

Mientras más barato más comprarán los consumidores y mientras más caro compraran menos, es decir, la oferta en general, presenta un comportamiento inverso al de la demanda.

En el mercado puede haber exceso de oferta cuando el productor y vendedor ofertan más de un producto por un precio determinado y exceso de demanda cuando el comprador está dispuesto a comprar más de un producto por un precio específico.

Solo se encuentran en un punto específico ofertantes y demandantes cuando coinciden en mismo precio, es decir, la oferta  y la demanda serán iguales, conocido como precio de equilibrio.

Sin embargo, se dan casos en los que no ocurre esto, cuando el mercado no puede moverse de manera adecuada.

No es un secreto que el ingreso que perciben los trabajadores es un determinante de que se demande un bien  o servicio, es decir cuando el ingreso aumenta el trabajador estará dispuesto a adquirir más bienes y si percibe menos adquirirá menos, aunque no siempre es así ya que puede haber bienes sustitutos de un bien.

Todo lo anterior viene al caso, por el hecho de que en la actualidad el mundo vive momentos difíciles ocasionados por una crisis de salubridad originada por un virus conocido como Covid-19 que además de estar ocasionando muchos infectados y fallecidos está provocando que los gobiernos estén flexibilizando sus políticas monetaria y fiscal a los fines de que haya liquidez en manos de productores, comerciantes y consumidores.

Esto así, ya que la misma crisis de salud ha llevado a muchas empresas a cerrar sus puertas con el propósito de evitar el contagio masivo de su personal al tiempo de que la producción ha mermado.

En vista de que la anterior situación no se le conoce límite hasta ahora ya que aún no se tiene el antídoto que pueda combatir la enfermedad que produce en el indicado virus, en ese sentido hay que poner en práctica todos los medios al alcance para  evitar que una vez allanada la curva de dicha pandemia el aparato productivo pueda retomar su ritmo de operatividad.

Si lo anterior se logra y se puedan reponer los empleados desplazados de sus puestos, se podrá garantizar que en el corto o mediano plazo se pueda recuperar parcialmente el crecimiento económico que se había estimado.

Garantizando por lo menos la capacidad  de las empresas de que estas puedan preservar el nivel de producción y su empleomanía hoy suspendida momentáneamente por más de 60 días se podrá lograr que el trabajador vuelva a demandar o consumir bienes y servicios y con ello mantener buen índice de actividad económica, que si bien no se alcance el pleno empleo o el potencial económico requerido por el país entonces la economia podría entrar en una recesión donde el desempleo aumente y por ende la demanda o consumo disminuya significativamente y de paso todas las demás actividades económicas.

De manera que ahora la gran tarea de los gobiernos y muy especialmente el de la República Dominicana  es de buscar que el aparato productivo se mantenga intacto, con el propósito de que pueda entrar en operación una vez disminuyan los efectos nocivos de la pandemia que hoy afecta al mundo.

Se sabe que no es una labor sencilla ya que esta crisis es global y por ser así hasta que las demás naciones no vayan superando la misma no se podrá contar con mercados extranjeros que demanden y oferten los bienes intermedios y finales que demandan las demás naciones.

Se podrá argumentar de forma parcial o unilateral la posible solución a la crisis que hoy vive el mundo, que muchos dicen que no se trata de una crisis económica ni financiera sino una crisis de confianza por los estragos que está ocasionando el Covid-19.

Como la crisis es global su solución no deja de ser global ya que todos los sectores y países se encuentran envueltos en esta, pero cada país es responsable de buscarle solución a la misma para que el mundo retome su ritmo de actividad acostumbrado.

La Secretaria General de la Cepal prevé que debe imponerse un nuevo modelo económico mundial con paradigmas diferentes a los que se aplicaban antes de la crisis donde prevalezca un mundo más incluyente y de mayor cooperación multilateral.

Debe imperar un mundo donde se preste mayor atención a la medicina en busca de los medicamentos que combatan los tantos virus y enfermedades  que constantemente amenazan la existencia del hombre en la faz de la tierra y donde se eliminen las armas letales y se preserve la biodiversidad de un planeta camino a la desaparición.

felix.felixsantan.santanagarc@gmail.com

JPM/of-am

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